Para contar historias se necesitan primero sentirlas, tener deseo de comunicar, de transmitir no solo una anécdota, uno cuenta con todo el cuerpo. Una de las cosas más importantes es la administración del aire. Nuestro cuerpo es el instrumento, como un instrumento de viento en el que si no hay aire no suena. No podemos emitir sin aire. La administración correcta de la respiración es básica a la hora de contar. Respirar de manera consciente para poder ver el aire que entra e ilumina el cuerpo y así colocarlo desde dónde tiene que emitir.
En estas sesiones conocerás algunos ejercicios sencillos que si los incorporas a tu día a día te ayudarán a hacer consciente la administración del buen respirar. Respirar para contar y para vivir mejor, oxigenar y fluir de manera equilibrada da seguridad y por lo tanto el que escucha recibe de manera clara, ya que el que escucha es un libro abierto, como una página en blanco en la que vamos dibujando la historia y si dibujamos ansiosos se verá reflejado en la página. El que oye está siendo esa hoja en blanco, el que cuenta es el lápiz en el papel. Cuando vamos a contar frente a un público el corazón se acelera, de nervios y de emoción, respirar con calma es una buena técnica para mantener el corazón en su lugar.
Hay muchas áreas para trabajar y mejorar nuestra forma de comunicar en las historias y cada aspecto es importante. La buena pronunciación; la dicción. El aire entra a nuestros pulmones y es de vital importancia administrarlo para una correcta proyección de la voz y de las palabras. Todo es técnica y con constancia se puede mejorar.
Existen muchos ejercicios para buscar perfeccionar la dicción, entre ellos se encuentra la herramienta de la poesía, de las rimas, leer en voz alta, en este curso abordaremos algunas sugerencias para ir mejorando detalle a detalle la construcción del buen contar.
Así como la respiración y la dicción son una parte importante. No perderse en la historia es igual de importarte. Existen técnicas para traer la atención en la concentración, aquí conoceremos algunas para seguir el hilo de la historia para comunicar de manera efectiva.
Cuando contamos los que escuchan sienten nuestro entusiasmo, si contamos desanimados, el que escucha se desanima, por lo que es importante generar imágenes, contar imaginando, ya que lo que imagines el que escucha lo puede ver y para que lo vea de manera correcta hay que tener claras las imágenes, el paisaje, los colores, entre más claras sean las imágenes más efectivas será la historia. Una vez generadas las historias no pueden ser planas, deben llevar emoción. Hay que emocionar. Así como entrenamos para mejorar la respiración también podemos entrenarnos para empoderar las imágenes en las historias.